Despertar.
Fria mañana de un invierno que se hizo desear, recuerdos somnolientos de otros amaneceres, muy, pero muy similares a este. Odiosamente similares.
En unos minutos mas, habre salido de este lugar.
El frio abrazo a mi piel, me gusta, me recuerda que aun siento algo.
Detrás dejo mi habitación. Me dirigo pesadamente hacia la puerta que me absorvera, por completo en una sociedad cuyos piedras fundamentales son el odio, la traición, la indiferencia, la violencia, la muerte.

Aquí vamos, no comparto estos fundamentos, pero soy, lamentablemente parte de esta sucia sociedad.
Caras fantasmales, caras demacradas y ojerosas, temerosos, irracibles, violentos, idiotas vertebrados, que no saben que pueden pensar por si mismos, consumistas imparables, adicciones que no conllevan el uso de drogas, no, otro tipo, las sociales. El pertenecer o ser nadie.

No les tengo pena, no les tengo odio, simplemente continuo por la vereda de enfrente. Prefiero no ser a nadie, a ser un temeroso imbécil preocupado por nada, aun cuando no existe problema, la preocupación surge por ese motivo, por el vacio.
Es para reir no?

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